La fabricante de neumáticos Fate anunció el cese de actividades en su planta de San Fernando, provincia de Buenos Aires, dejando sin trabajo a 920 empleados. La empresa, con más de 80 años de historia, era la única de capitales nacionales en el sector de neumáticos radiales en el país.
El cierre fue comunicado mediante un cartel en el ingreso del predio industrial de 40 hectáreas. En su nota oficial, la compañía atribuyó la decisión a "cambios en las condiciones de mercado".
Importaciones y caída de rentabilidad
De acuerdo con datos difundidos por la consultora PxQ, entre 2023 y 2025 las importaciones de neumáticos aumentaron 34,8%, mientras que los precios bajaron 38,3% medidos en dólares. Esto impactó en la rentabilidad del sector, que a fines de 2025 operaba al 33% de su capacidad instalada.
Aunque existieron conflictos previos con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), especialmente en 2022, el detonante del cierre apunta a la apertura de importaciones y la pérdida de competitividad.
Tensión política y reforma laboral
La decisión se conoció horas antes de un paro convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), en rechazo a la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei.
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El proyecto en debate contempla extender la jornada laboral hasta 12 horas, abaratar despidos, flexibilizar horas extras y reducir el alcance del derecho a huelga, entre otros puntos.
Propiedad y advertencias previas
Fate pertenece a la familia Madanes Quintanilla y es dirigida por Javier Madanes Quintanilla, quien también controla Aluar, la principal productora de aluminio del país.
El empresario ya había advertido en 2024 sobre la pérdida de competitividad y cuestionado el esquema económico vigente. Pese a que el Gobierno dictó conciliación obligatoria por 15 días, las posibilidades de revertir el cierre son mínimas, ya que la empresa confirmó que pagará las indemnizaciones correspondientes.
La Unión Industrial Argentina expresó "gran preocupación" y señaló que la industria acumula una pérdida de casi 65.000 empleos en los últimos dos años, en un contexto de fuerte competencia internacional y sobrecapacidad global.
Con el cierre de Fate, un histórico actor industrial argentino baja las persianas en medio de un escenario económico y político cada vez más tenso.