El paso clave para el comercio energético global volvió a restringirse este sábado, elevando la tensión en los mercados y complicando la estabilidad en Medio Oriente.
El gobierno de Irán anunció que retoma el control estricto del estrecho de Ormuz, apenas horas después de haber permitido un tránsito limitado de buques. La medida revierte el alivio momentáneo que había dado señales de distensión.
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Cruce de acusaciones con EE. UU.
Las autoridades iraníes justificaron la decisión señalando a Estados Unidos por mantener restricciones marítimas, pese a la apertura parcial autorizada previamente. Desde Teherán sostienen que Washington actuó con prácticas de "piratería" bajo un esquema de bloqueo, lo que provocó el retroceso.
El vocero militar Ebrahim Zolfaghari indicó que el tránsito seguirá limitado mientras no se garantice la libre circulación de embarcaciones iraníes hacia sus destinos.
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Impacto inmediato en mercados y energía
El cierre del corredor -por donde circula una parte significativa del petróleo mundial- vuelve a poner presión sobre los precios del crudo y genera incertidumbre en las rutas comerciales. La situación también debilita cualquier intento de tregua en la región.
Las fuerzas armadas iraníes mantienen vigilancia total en la zona, condicionando cualquier reapertura a cambios en las políticas de navegación impuestas por Estados Unidos.
