Cada 19 de febrero, el mundo recuerda a Justin Fashanu, el primer futbolista profesional que declaró públicamente su homosexualidad, y reflexiona sobre la discriminación que aún persiste en el deporte. Amnistía Internacional aprovecha la fecha para reivindicar su legado y llamar a fortalecer los derechos humanos sin concesiones.
Fashanu nació en 1961 en Londres y destacó desde joven por su talento en el fútbol. Debutó con apenas 17 años tras formarse en el Norwich City y, en 1981, el Nottingham Forest pagó un millón de libras por su fichaje, un récord para un jugador negro en Inglaterra. Sin embargo, su carrera se vio afectada por lesiones y un entorno hostil: su entrenador, Brian Clough, lo apartó del equipo tras rumores sobre su orientación sexual, mientras los medios y algunos compañeros contribuían al aislamiento.
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Romper el silencio en el fútbol inglés
En 1990, Fashanu decidió hablar públicamente de su homosexualidad en una entrevista con The Sun, convirtiéndose en pionero en un deporte marcado por la homofobia. Lejos de recibir apoyo, sufrió insultos en los estadios y rechazo familiar y profesional. Tras una acusación de abuso en Estados Unidos -posteriormente archivada- regresó a Inglaterra, donde fue hallado sin vida en 1998. Su muerte dejó una huella profunda y puso de relieve la vulnerabilidad de los deportistas LGBT+.
El camino de la visibilidad continúa
Décadas después, casos como el de Josh Cavallo en 2021 o Jakub Jankto evidencian que la orientación sexual sigue siendo un tabú en el fútbol profesional. La presión por contratos, el temor al señalamiento y la escasez de referentes visibles mantienen la discriminación latente en vestuarios y gradas.
Amnistía Internacional recalca que el deporte debe ser un espacio seguro y libre de estigmas. La organización enfatiza que su independencia financiera le permite denunciar abusos "sin filtros y sin miedo", y hace un llamado a no mirar hacia otro lado ante la injusticia. Recordar a Justin Fashanu y sumarse a la defensa de los derechos humanos es avanzar hacia un deporte inclusivo, donde el talento y la valentía no se vean eclipsados por prejuicios.